GRANDES PERSONALIDADES VENEZOLANAS

Por Haiman El Troudi

En esta reseña, Haiman El Troudi pone en relieve a dos figuras destacadas de la cultura venezolana que han dejado su genial impronta a lo largo del tiempo y han sido una referencia para varias generaciones de compatriotas. Su obra supone un hito en la historia de la cultura de nuestro país.

Se trata de personas que representan distintas expresiones culturales y con personalidades particulares en muchos casos. Sin embargo, ambas contribuyeron a construir el inmenso patrimonio cultural que atesoramos los venezolanos.

AQUILES NAZOA

Un lector voraz. La amplísima biblioteca de su casa no le resultaba suficiente. Por ello, convirtió a la Biblioteca Nacional en su segundo hogar. Pasaba allí muchas horas al día consultando sus obras.

    Algunos datos personales:

  • Nació en Caracas el 17 de mayo de 1920.
  • Se crio en el barrio de Guarataro, que se encuentra en la parroquia San Juan.
  • Su familia tenía pocos recursos económicos.
  • Desde muy joven luchó por revertir esta situación.
  • Tuvo todo tipo de trabajos y estudió por su cuenta.
  • En 1935 consiguió ser empaquetador del periódico “El Universal”, donde fue escalando posiciones y aprendió a corregir tipografía.
  • Aprendió los idiomas inglés y francés, consiguiendo ser uno de los guías del Museo de Bellas Artes.
  • A partir de entonces comienza a trabajar en diferentes periódicos, revistas y radios.
  • En 1976 fallece en un accidente de tránsito en la Autopista Caracas Valencia.

Máximo exponente del humor venezolano

Aquiles Nazoa es considerado el máximo exponente del humor venezolano del siglo XX, tanto por su obra periodística como por su obra poética y literaria.

En la columna “A punta de Lanza” firmada como Lancero, publicada en el diario Últimas Noticias comienza a revelarse el gran humorista. En esa misma época (1942-1945), también publica sus versos en el diario El Nacional bajo el pseudónimo Jacinto Ven a Veinte y “Teatro para leer” en el semanario humorístico El Morrocoy Azul.

Fundó suplementos como La Pava Macha, El Fósforo y Tocador de Señoras. En 1945, asumió la dirección de la revista Fantoches, fundada por su maestro Leoncio Martínez.

"Aquiles Nazoa supone una referencia integral para el mundo de las letras. Se destaca por su obra periodística, poética y literaria" comenta Haiman El Troudi.

Fue un autodidacta consumado.

Su pasión por el conocimiento convirtió a Aquiles Nazoa en un vehemente investigador que solía acosar con preguntas tanto a especialistas del arte y las distintas ramas de las ciencias; como también a la gente del pueblo, a quienes admiraba por su sabiduría popular.

Hablaba con sencillez de arte, de literatura, de música, de electricidad, de urbanismo y de muchos otros temas.

Haiman El Troudi "destaca las cercanía que transmitía Aquiles Nazoa y que se manifestaba en su enorme sabiduría popular."

Eterno amante de Caracas

Fue un defensor de la naturaleza y combatiente tenaz de la destrucción de Caracas por la voracidad modernizadora.

Caracas Física y Espiritual, libro escrito para la celebración de los 400 años de la fundación, refleja el gran amor que le profesó:
“Como el incurso en un caso de desahucio por demolición, en él he recogido apresuradamente los últimos cachivaches de mi corazón y de mi memoria. Historia, crónica, poesía, retratos amados, cambian en mi libro de una página a la otra, sin otro elemento de ensamblaje entre las partes que el secreto hilo de amor con que pacientemente me puse a unirlas”.

Una persona en contacto con su pueblo

Según escribió el periodista venezolano Héctor Mujica, en el prólogo de la Obras Completas, editadas por la Universidad Central de Venezuela (1978-1983), “la diferencia entre un historiador profesional y Aquiles Nazoa es que este no solo leyó los libros del cronista, sino que anduvo a pie por todos los sitios y lugares que la crónica reseña.

"Aquiles Nazoa fue una personalidad única: unía el profundo conocimiento de muchas materias sin perder el contacto con su pueblo" señala Haiman El Troudi

Un rasgo del ser venezolano: En opinión de Haiman El Troudi, Aquiles Nazoa y su obra son imprescindibles para comprender nuestra esencia y para consolidar nuestro acervo cultural desde la perspectiva de la riqueza histórica, espiritual y moral.


ARMANDO REVERON

El maestro de la luz. Tenía una capacidad única para captar la luz del sol sobre paisajes al aire libre. La energía lumínica desprendida del sol es su principal contribución a la pintura venezolana.

    Algunos datos personales:

  • Nació el 10 de mayo de 1889 en Caracas.
  • Vivió la separación de sus padres de pequeño y el traslado a Valencia. Esas turbulencias lo llevarían a desarrollar esa peculiar forma de pintar.
  • En 1904 comenzó sus estudios en la escuela de Bellas Artes de Caracas.
  • En 1911 obtiene la calificación de excelente en un concurso de pintura.
  • A partir de ahí comienza su consagración como pintor.
  • Estudió y desarrolló su obra en Caracas, Barcelona, Madrid y París.
  • En 1918 conoció a Juanita Mota, la cual fue su única compañera hasta su muerte.
  • A partir de 1921 se estableció en Macuto donde construye «El Castillete».
  • Por su carácter exótico, irracional y primitivo, fue conocido como el «Loco de Macuto».
  • Falleció en Caracas el 19 de septiembre de 1954, a los 65 años.

Haiman El Troudi destaca que "Armando Reverón fue pionero del Happening, del Ensamblaje artístico, de la Instalación e Intervención, de la escultura textil y del Móvil."

El Castillete, algo más que una morada

En 1920, estimulado por su amigo Nicolás Ferdinandov, artista plástico ruso, decide irse a vivir al Litoral Central para liberarse de limitaciones y transitar su camino creativo.

El Castillete trascendió sus funciones de vivienda y taller para albergar el universo de Armando Reverón: dentro de esta morada con aspecto de fortaleza colonial, convivían Juanita su compañera y su modelo, sus muñecas, objetos creados por el imaginativo artista.

Verdaderamente venezolana

El modo de vida que adoptó cuando se refugió en el Litoral Central, alejándose del mundo urbano, le permitió edificar una atmósfera creativa y estimulante al rodearse del paisaje marino, sus animales, sus muñecas, hecho que le afirmó su convicción de que estaba haciendo una pintura “verdaderamente venezolana”.

Azul, blanco y sepia

La obra artística de Reverón ha sido objeto de estudios dentro y fuera de Venezuela, fue clasificada en tres etapas de acuerdo al uso predominante de ciertos colores:

Período azul (1918-1924)

La primera etapa de Reverón se caracteriza por el uso de tonalidades en azul y la influencia del postimpresionismo. El paisaje marino también hace su aparición y no lo abandonará más.

Período Blanco (1925-1934)

“El maestro de la luz” comienza a desintegrar el espacio y se enfoca apenas en los detalles, construyendo imágenes casi etéreas, creadas a partir de la observación de los fenómenos producidos por la luz directa del sol.
La época de los “paisajes blancos”. La vida común como tema se integra a su obra pictórica con más fuerza y comienza la creación de objetos.

Período Sepia (1935-1954)

El uso del color marrón caracterizó la tercera etapa, donde empezó a remarcar rasgos de manera expresionista, además de introducir nuevas técnicas y materiales.
Con los tonos sepia plasmó paisajes costeros y espléndidos retratos de Juanita, su compañera de vida.

“Pinto porque es mi vida y no puedo evitarlo” esto solía responder Reverón cuando le preguntaban por su vocación, recuerda Haiman El Troudi

El mar se fue con el sol

Reverón es considerado un precursor singular del arte povera, del performismo y el arte gestual.

En cada pincelada dejó un pedazo de su alma y expresó con la mayor pureza la incandescente luz y los vibrantes colores de la esencia venezolana.

Haiman El Troudi indica que "Reverón marcó una época. No solo en vida fue personalista, sino también después de muerto.
Este hecho le imprime una condición inicial a la obra. Su estilo dejó una impronta en la pintura venezolana que permanecerá para siempre."


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